Aborto Libre
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jueves, 30 de julio de 2020

Antología Crítica por el “Derecho a Decidir” - Semana de Agitación por el Aborto Libre y Antirracista


Semana de Agitación por el Aborto Libre y Antirracista
MMM lanza Antología Crítica por el “Derecho a Decidir”
En el marco de la semana de agitación por el Aborto Libre y Antirracista, la Marcha Mundial de las Mujeres Chile, publica la Antología “Trayectorias sobre saberes y prácticas por el Derecho a Decidir”, una serie de artículos que relatan la experiencia política de la lucha por el derecho al aborto en Chile. 
En julio del 2013, el presidente de turno -Sebastián Piñera- calificaba públicamente de “madura” a una niña de 11 años, embarazada producto de reiteradas violaciones de su padrastro, quien mostraba su deseo de "tener" a su hijo/a, en un contexto de completa penalización del aborto. Este caso develaba la realidad de miles de niñas, mujeres y personas gestantes, obligadas a parir por la ausencia del derecho al aborto, herencia de la dictadura cívico-militar que vivió Chile.

Frente a este caso, que impactó por la indolencia de la respuesta presidencial, la Marcha Mundial de las Mujeres Chile, realizó el primer llamado a organizaciones feministas y aliadas para manifestarse juntas en contra de los violentos dichos de Piñera sobre el caso de esta niña, a quien el Estado de Chile adultocéntrico y patriarcal, forzó a ser madre.
Estas reuniones permitieron la articulación de la Coordinadora Feministas en Lucha (CFL), pluralidad de expresiones del feminismo que convergió en la lucha por la liberación de quienes viven múltiples formas de opresión doméstica, explotación laboral y violencia sexual a causa de las diversas  sexualidades, marcas de género, de clase, de etnia y otras tantas diferencias sometidas o subyugadas en esta sociedad capitalista, heterosexual y androcéntrica. Además, la CFL por años fue la articulación que convocó las masivas marchas del 25 de julio por el “Aborto Libre” que se realizaron en muchas regiones del país.
Desde ese hito, han pasado 8 años en los cuales la Marcha Mundial de las Mujeres Chile ha participado activamente en la CFL, manifestándose sobre aborto libre, por la descolonización de los cuerpos-territorios y por el derecho a decidir de manera autónoma.
Este año, las organizaciones parte de la CFL, acordaron cambiar la fecha de la gran marcha, para realizar una serie de acciones entre el 25 y 30 de julio, y así conmemorar cada 25 de julio el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, reafirmando el compromiso del feminismo(s) con la lucha antirracista.
En la semana de agitación por el Aborto Libre y Antirracista, la Marcha Mundial de las Mujeres Chile, pone a disposición parte de su trayectoria política en la lucha por el Derecho a Decidir, mediante la publicación de la Antología que recopila diversos años de edición de la Revista Ceres: Creando Feminismos. Esta selección de artículos, que relatan trayectorias políticas y sociales en torno al aborto, reúnen textos publicados entre los años 2013 y 2019, periodo de vasto debate y acciones para descolonizar el cuerpo de las mujeres.

Haga click aquí para obtener la RevistaAntología Derecho a Decidir

 

lunes, 8 de octubre de 2018

Persistencia de la dictadura del cuerpo en Chile: el aborto un derecho pendiente.



“Dar la vida solo puede ser un proyecto humano basado en la libertad, en la voluntad; la mujer no es un útero disponible para el patriarcado”
Celia Amorós




Antecedentes
En Chile hasta hace muy poco tiempo, existió la prohibición absoluta del aborto, sumada a las ofensivas fundamentalistas de los gobiernos y de las iglesias que constantemente han presionado para que incluso la ley de Aborto en tres causales, no se operacionalice y tengas trabas de acceso público.

La legislación que se promovió en dictadura, desde el año 1989, fue la derogación del artículo 119 del Código Sanitario, que permitía el aborto terapéutico y fue reemplazado por la ley 18.826, que en su artículo único dice “no podrá ejecutarse ninguna acción cuyo fin sea provocar un aborto”.

La derogación de esta norma fue producto de un acuerdo entre la dictadura y la jerarquía de la iglesia, preparando el terreno para una transición democrática y que por recuperar la “democracia” a las mujeres y feministas se instala un castigo moral y penal, que traspasó 4 gobiernos de la Concertación, uno de derecha y uno de la nueva mayoría (otro acuerdo de partidos), al finalizar el año 2017 y terminando el programa del segundo período de gobierno de Michelle Bachelet es que se aprueba la nueva ley 21.030 que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales.

Por tanto desde 1989 y hasta 2017 Chile no contaba con ningún protocolo de salud para acceder al aborto bajo ninguna circunstancia, es decir una dictadura que persistió en el cuerpo de las mujeres hasta ahora, aprobándose en 2017 una ley mezquina que sólo llegaría según estudios al 3% de la población chilena, además esta misiva tiene la traba de la objeción de conciencia institucional, se frenaría por tanto el acceso a las tres causales específicas o situaciones de excepción que se detallan a continuación:

1.- Peligro para la vida de la mujer.

2.- Embrión o feto padezca una patología incompatible con la vida extrauterina independiente.

3.- En caso de carácter letal y violación.

Por tanto fuera de estas causales el aborto continúa siendo ilegal.

Intervenciones en el Congreso

Durante los años 2013 al 2017 se generaron debates para legislar sobre la ley de interrupción del embarazo, las discusiones en el Congreso fueron de mucha controversia. La discusión propuesta por el gobierno de turno sobre la ley de interrupción del embarazo en tres causales, estuvo congelada en la cámara del Senado por mucho tiempo. En toda su tramitación legislativa los partidos políticos, no han tomado en cuenta la investigación de organizaciones feministas como un antecedente veraz, todo lo contrario, se caricaturiza, ignora o se burla de quienes entregan información seria con respecto al aborto.

Las intervenciones en el Congreso durante la discusión del proyecto de ley que despenaliza el aborto en tres causales, recordó otras frases que causaron controversia desde que comenzó el debate nacional.

“Legalizar la eugenesia significa que se acabó la Teletón, se acabaron los niños con discapacidad. Implica que hay una afrenta contra aquellas personas que nacieron con algún problema físico o psicológico y que hoy día las mujeres van a optar por abortar”, fueron las palabras que Hasbún entregaba este miércoles como fundamento a su rechazo al proyecto.

Sin embargo, no solo el diputado UDI generó críticas por su argumento, hubo otros parlamentarios que compararon el aborto con la esclavitud, o con el Gobierno Militar durante la jornada de discusión en la Cámara de Diputados.

-“Despenalización del aborto es tan grave como permitir la esclavitud”, José Manuel Edwards (RN)

- “Solo una maquinación intelectual es capaz de decir que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo”, José Antonio Kast (UDI)

- -“Hay violaciones que son violentas y otras que no son violentas (…) La dignidad de una mujer no se pierde por el hecho de ser violada”, Marisol Turres (UDI)

Estas discusiones ponen en evidencia el tutelaje que las mujeres tienen al momento de decidir, es la expresión total de desprecio hacia las mujeres y la negación que se tiene al acceso a derechos. En ese momento nuestra reacción fue indicar lo siguiente: “La prohibición del aborto es violencia estatal. Es violento que las mujeres arriesguemos ir a la cárcel, que arriesguemos la vida, por abortar clandestinamente; que se nos criminalice moral y jurídicamente (por decidir sobre nuestros cuerpos/nuestras vidas/nosotras mismas). Es violento que las más pobres no tengamos acceso a un aborto seguro e informado, mientras que aquellas con recursos pueden acceder a clínicas privadas. Pese a todo, las feministas seguimos luchando y nos organizamos para enfrentar esta violencia. Porque las mujeres abortamos y continuaremos abortando”.

Luego de tres años de discusión se aprueba la Ley 21.030 que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales específicas. Sin embargo hoy la ley es precaria e ineficiente, además de restrictiva, se puede señalar que la objeción de conciencia es uno de los puntos críticos de la implementación de la Ley, la objeción reconoce a los y las médicas el derecho a declararse objetor/a de conciencia y de esta manera excusarse de realizar la interrupción del embarazo a una paciente que se encuentre en alguna de las tres causales. Asimismo, se reconoce este derecho a otros profesionales y trabajadores/as de la salud a quienes corresponda desempeñarse al interior del pabellón quirúrgico en la referida intervención; como igualmente a instituciones privadas. Por tanto la objeción de conciencia puede afectar el acceso de mujeres y niñas a la interrupción voluntaria del embarazo en alguna de las tres causales[1].

Si bien no hay cifras exactas, El estudio de Corporación Humanas permite aproximarse, en primer lugar, al modo en que los/as médicos/as obstetras contratados/as en hospitales públicos se enfrentan a la interrupción voluntaria del embarazo en alguna de las tres causales. Conforme a los resultados obtenidos, se aprecia que las causales riesgo vital e inviabilidad son en mayor medida aceptadas que la invocación de la causal violación sexual para la interrupción del embarazo. De hecho, la causal violación sexual enfrenta un 47,2% de obstetras objetores de conciencia (casi uno de cada dos profesionales especializados); mientras que frente a las causales inviabilidad y riesgo vital la proporción de médicos/as obstetras objetores alcanza el 27,3% y el 20,3%, respectivamente, lo que representa uno de cada cuatro profesionales especializados en la causal inviabilidad, y uno de cada cinco profesionales en la causal riesgo vital.

Una segunda conclusión dice relación con la amplitud con que médicos/as obstetras de hospitales públicos se acogen a la objeción de conciencia individual. De un total de 66 hospitales públicos, únicamente en tres (3) establecimientos no existen médicos/as que se declaren objetores/as en ninguna causal: el Hospital de San Carlos, el Hospital de Talcahuano y el Hospital de Quellón. En contraposición, particularmente grave es la situación de dos (2) hospitales públicos, el Hospital de Vallenar y el Hospital Intercultural de Nueva Imperial; en que todos/as los/as médicos/as obstetras se declaran objetores/as de conciencia en las tres causales.

En tercer lugar, la causal riesgo vital de la mujer se identifica como la causal que presenta menos riesgos en términos de accesibilidad, en base a la proporción de médicos/as obstetras que la objetan. Sin embargo, del total de hospitales públicos que pueden realizar la interrupción legal del embarazo, sólo en 16 (24,2%) ninguno/a de los/as médicos/as obstetras se declara objetor/a de conciencia. Además, preocupa observar que en nueve (9) hospitales públicos más del 50% de los profesionales objeta esta causal; y que en tres (3) de estos, la totalidad se acoge a la objeción de conciencia. Si bien la causal riesgo vital corresponde a la causal mayormente accesible en establecimientos públicos de salud, resulta llamativo que uno de cada cinco profesionales objete en dicha causal considerando que durante la discusión legislativa se planteó como argumento para sostener que no se necesitaba legislar al respecto, la existencia de una práctica consolidada entre profesionales de la salud para proceder a la interrupción del embarazo cuando la vida de la mujer se encuentra en riesgo.

Una cuarta conclusión dice relación con la inviabilidad fetal, causal que resultaría accesible en el 53% de los hospitales públicos, incluyendo 12 establecimientos (18,2%) en que no existen obstetras objetores/as de conciencia. En tanto, en siete (7) hospitales (10,6%) la accesibilidad es mínima o nula, incluyendo cuatro (4) recintos en que la totalidad de los/as obstetras objeta la referida causal. La relativa aceptación de las causales riesgo vital e inviabilidad podría explicarse por cuanto ambas corresponden a problemas de salud cuyo manejo, riesgos y consecuencias son conocidos por los/as profesionales; en cambio, la violación sexual no sería identificada como un problema de salud en sentido estricto, lo que sitúa el eje de dicha causal más en el ámbito de la consideración y reconocimiento de las mujeres y las niñas como sujetas de derechos con autonomía para decidir al respecto.

En quinto lugar, la alta objeción de conciencia en la causal violación resulta crítica, especialmente considerando que la incorporación de la violación sexual entre las causales de aborto legal se sustenta en la necesidad de proteger a mujeres y niñas de las gravísimas consecuencias que derivan de un embarazo forzado. Casi la mitad de los y las obstetras que se desempeñan en hospitales públicos no está dispuesto a realizar un aborto a una mujer o niña que ha sufrido una violación sexual (47,2%). Sólo 12 establecimientos (18,2%) no presentan riesgos significativos para el acceso al aborto en dicha causal, puesto que menos de una cuarta parte de los/as médicos/as obstetras se declaran objetores/as. En cambio, en uno de cada dos establecimientos de salud (53%), más de la mitad de los/as profesionales objetan esta causal, dificultando seriamente el acceso al aborto a mujeres y niñas que lo requieren.

Finalmente, la objeción de conciencia institucional se encuentra regulada de manera excesivamente amplia, sin exigir siquiera requisitos vinculados a la fundamentación de la misma en base a los valores o ideario de la institución que la invoca. De acuerdo a la información que publica el Ministerio de Salud en su página web, actualizada al 19 de abril de 2018; seis (6) establecimientos privados se han acogido a la objeción de conciencia institucional. Ello corresponde a la Universidad de los Andes, que respecto de tres (3) establecimientos declara la objeción de conciencia en las tres causales; y a la Clínica Indisa, que respecto de tres (3) establecimientos objeta la causal violación sexual.

Claramente el antecedente sobre la objeción de conciencia es un problema para que las mujeres de cualquier parte de país pueda acceder a alguna de las tres causales, siendo un problema institucional, donde la burocracia y la religiosidad prima ante los derechos de las mujeres.

¿A quiénes afectaría esta traba institucional? ¿Quiénes por tanto accederían a esta ley? ¿Las mujeres rurales, indígenas podrán ir al hospital y solicitar la interrupción del embarazo? Es importante visualizar entonces la problemática que viven las mujeres pobres cuando se realizan un aborto, estas son encarceladas y discriminadas por haber tomado la decisión de abortar, pues este tema esta cruzado por un asunto económico y de clase, ya que las mujeres que pueden acceder y tienen recursos lo pueden hacer y comprar los medicamentos correspondientes, por tanto se puede indicar que esto no es un problema de género, sino que se debe considerar como un asunto de clase, en Chile se realizan abortos en clínicas privadas o viajes al extranjero, al tiempo que las mujeres pobres mueren por procedimientos insalubres y precarios. La interrupción del embarazo se ha planteado siempre como un problema, pero el Estado no se hace cargo, ni tampoco las políticas públicas, sin embargo se penaliza, se castiga con cárcel y también socialmente. Si las mujeres tenemos derecho a decidir ¿Por qué existen tantas trabas para legislar?

Si nadie se hace cargo en términos institucionales las organizaciones feministas fuera de todo orden estatal, se proponen acompañar en este proceso y fuera de toda normativa o legislación, comienzan a hacer frente a esta problemática que enfrentan las mujeres. Diversas organizaciones y feministas post dictadura comienzan a trabajar fuertemente en los derechos sexuales y reproductivos, además de la reposición del aborto terapéutico, décadas de trabajo. Hasta que en el año 2013 se organiza una manifestación contra la violación de una niña en particular pero que encarna la naturalización de la violación hacia las mujeres. Desde ese momento algo surge y se generan manifestaciones feministas en todo Chile y el extranjero.

Organización Feminista
Yo aborto el “25 de Julio” es un llamado a Marcha Nacional convocada por organizaciones feministas de Chile para decir basta a la penalización del aborto. Exigimos aborto a secas, esa fue la propuesta de las más de 60 organizaciones que coordinamos la salida pública, entonces ya no hablamos más de la reposición del aborto terapéutico, hablamos entonces del Aborto Libre, seguro y gratuito. Marcamos el hito en esa primera marcha que termina en la toma de la catedral, exigiendo a la iglesia que no siga presionando al Estado y deje el derecho a decidir en mano de las mujeres.

Bastó con un hecho de injusticia y criminalización a una niña para articularnos y vernos las caras, fue entonces que en Santiago sucede algo inédito, las redes sociales funcionaron y se activa la rabia y el desencanto de ver como se criminaliza diariamente a mujeres y niñas por el hecho de abortar, mujeres encarceladas por el propio sistema de salud y presenciamos indignadas como el entonces presidente anuncia que una niña de 11 años es consciente y madura para ser madre (niña abusada por su padrastro). Todos esos elementos nos llevaron a organizar una reunión a la que llegaron alrededor de 60 personas, un hecho histórico, feministas organizadas y también sueltas, se auto-convocaron para decidir que teníamos que salir a la calle y exigir el aborto como un asunto de clase y derechos. Desde ese momento se han ido tejiendo redes, conversaciones, atando luchas, el 25 de julio del 2013 nos propusimos poner en el tapete el tema del aborto como un asunto de derechos y de autonomía de las mujeres.
Nuestra acción para el 25 de julio fue coordinar la partida de la marcha sin permiso, nuestro lienzo fue a la cabeza de la marcha y nos manifestamos desde la diversidad de posturas. Por ello hicimos un llamado y aclaramos que: “no estamos promoviendo el aborto, sino que consideramos necesario prevenir el aborto a través de la educación sexual, sin embargo, entendemos que esta no es suficiente para solucionar el problema de los abortos clandestinos e inseguros. La mujeres no venimos al mundo a ser madres”.

Luego de este hecho y la ruptura con todo organismo, es que se decide defender el aborto a secas y no el aborto terapéutico, que entendemos es un avance, sin embargo nos atará por mucho tiempo, ya que no indica que no se criminalizará a las mujeres que decidan abortar fuera de las tres opciones que hoy propone el gobierno.

Poco a poco se ha ido trabajando para organizar acciones colectivas, el 8 de marzo fue nuestro primer acto de rebeldía y nos desmarcamos nuevamente de los partidos políticos la idea es articularse desde la diferencia, porque estamos vigilantes a lo que las políticas de género impongan en este nuevo contexto de una mujer en la presidencia. Estamos conscientes que “Somos un movimiento que surge de posicionamientos políticos feministas diversos. Nos agrupamos, en el contexto de julio del año 2013, a partir de un impulso colectivo deseante de acción y confrontación frente al estado de sometimiento, dominación, silenciamiento y penalización de las prácticas culturales abortivas, las que históricamente han estado en las manos de las mujeres en nuestro país y en este Continente moreno” (Manifiesto 2013).

Desde el feminismo podemos visualizar las contradicciones del sistema capitalista, la naturalización de la maternidad y los roles impuestos, es por ello que hacemos un llamado desde el movimiento feminista anticapitalista, que desea continuar luchando por el aborto, libre, seguro y gratuito. Para que el Estado no siga criminalizando a las mujeres, condenándolas a la cárcel por el derecho a decidir autónomamente sobre sus cuerpos.

La primera marcha masiva a favor del aborto libre, seguro y gratuito, se gestó en un territorio cultivado por instancias casi invisibles, feministas y no feministas, que forman parte de movimientos de los movimientos políticos incesantes en este país. La Coordinadora Feministas en Lucha, sale a la luz en este cultivo, bienvenido este crisol de posicionamientos y, lo más benéfico, ha continuado, persistentemente, su lucha político feminista hasta este presente de hoy. (Gilda Luongo)

Sabemos que esta no es la primera marcha que se realiza por el aborto, sin embargo es la más masiva desde los 90’ en adelante y que hay mucha historia detrás de este hito, sin embargo seguimos trabajando arduamente para despenalizar socialmente el aborto, organizando no sólo actividades masivas sino que seminarios, encuentros, conversatorios, todo esto con la idea de trabajar colectivamente el aborto sin causales. Por la historia de dictadura y la imposición de la iglesia es necesario ampliar el diálogo, conversar sobre los mitos que se difunden al momento de decidir.

Proyecciones
Para avanzar en despenalizar socialmente el aborto se debe trabajar con todas las mujeres, porque el aborto es una práctica real, que se realiza desde tiempos inmemoriales, desde distintas culturas con o sin fármacos y por más que exista la penalización social y legislativa se realizará de todos modos.

En Chile aún tenemos trabas para decidir sobre nuestros cuerpos, el fundamentalismo se hizo presente en la sexta marcha por aborto libre en Chile donde miles de personas salir a manifestarse y un grupo de neonazis apuñala a tres mujeres que estaban en la marcha y al finalizar en pleno acto, fueron amedrantadas por estos grupos fascistas. Por supuesto no hay ningún indicio de justicia para estas mujeres que sufren las consecuencias de pensar diferente y manifestar abiertamente su posición política.




  Angie Mendoza Araneda[i]




[1]  Implementación de la Ley Nº 21.030 que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales: Objeción de conciencia en hospitales públicos y en instituciones y su impacto en el ejercicio de derechos de las mujeres y niñas. Estudio Corporación Humanas, julio 2018.




[i] Trabajadora Social, Activista Marcha Mundial de las Mujeres Chile.  Magíster en Ciencias Sociales, mención en Sociología de la Modernización. amendozaar@gmail.com


3° Seminario Aborto Libre, Saberes y Prácticas Feministas.



El 28 de Septiembre, en el Sindicato de trabajadores del cobre, realizamos el 3er Seminario Aborto Libre, Saberes y Prácticas Feministas en el marco de la campaña por la #DespenalizaciónDelAborto en América Latina. 
Estamos muy contentas de seguir brindando un espacio para profundizar reflexiones en torno al #AbortoLibre, buscando dar a conocer diversidad de miradas y experiencias que estuvieron reflejadas en el interesante panel del viernes pasado. Agradecemos a las invitadas y por supuesto a todas las mujeres que nos acompañaron.




¡Seguiremos en marcha, contra la arremetida fundamentalista, hasta que el aborto sea libre!



miércoles, 25 de julio de 2018

SEXTA MARCHA POR EL ABORTO LIBRE, SEGURO Y GRATUITO


Mafalda Galdames Castro

Hace seis años, un día 15 del mes de julio, la Marcha Mundial de las Mujeres punto focal Chile, convocó a otras organizaciones de mujeres, a una reunión en la casa que en ese tiempo compartíamos con dos organizaciones feministas, ubicada en calle Malaquías Concha en Ñuñoa, para dialogar en torno a los recientes sucesos que estaban siendo noticia en el país y que tenían relación con Belén, una niña de once años, embarazada producto de las violaciones reiteradas por parte de su padrastro.
Más de setenta personas llegaron a esa salita que se nos hizo estrecha. Allí apretadas, respirando a un mismo pulso rebelde, llegamos rápidamente a los acuerdos: todas dispuestas a hablar de ABORTO, abiertamente, sin secretos, sin mentiras, sin dobles intenciones, sin acciones oportunistas, con un prisma feminista, que podía aglutinar a sujetos/as diversos/as, con distintos recorridos y acciones del feminismo.
A partir de un diálogo fraterno y horizontal con las mujeres organizadas y no organizadas que respondieron a nuestro llamado, decidimos convocar a una primera marcha por el Aborto Libre, Seguro y Gratuito, exigiendo al Estado y la Iglesia que no se metan en nuestros cuerpos; y para denunciar que principalmente son las mujeres pobres las más afectadas por abortos clandestinos, arriesgando sus vidas por las condiciones inseguras en que muchas veces se los realizan y su libertad por la ilegalidad patriarcal impuesta.
Sólo diez días bastaron para organizar la marcha acordada en esa reunión. Nunca llegó el permiso para realizarla, pero por primera vez y sin miedo nos abrimos paso por la Alameda mediante la presión de miles de mujeres. La fuerza pública cedió a nuestra marea abortista, rompiendo de esta manera un cerco comunicacional que hasta entonces se mantenía en Chile.
No fue la única acción realizada ese día. Hubo una intervención en la Catedral, edificio símbolo del poder eclesial que tanto daño ha provocado en la opinión pública con sus mensajes punitivos a quienes defendemos el aborto como una cuestión política y de derecho fundamental de las mujeres sobre su vida reproductiva y la autonomía del cuerpo.
Desde esa primera marcha, el día 25 de Julio, cada año y en conjunto con otras organizaciones del movimiento feminista, se crea la Coordinadora Feministas en Lucha - CFL, para planificar con rebeldía y fuerza creciente la convocatoria que seguiría ampliándose cada vez más hacia los distintos movimientos sociales y las fuerzas que creen en nuestra demanda como un asunto de justicia social. Sabemos que todas las desigualdades se cruzan y se potencian, afectando el derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos y sus vidas. Por eso, una de las principales acciones es la irrupción en el espacio público, donde la lucha y la manifestación callejera trastocan el orden patriarcal.
Otras acciones complementarias a las marchas, fueron los seminarios públicos realizados en la Universidad de Chile, convocados por la Marcha Mundial de las Mujeres, los que bajo el título Aborto Libre: Saberes y Prácticas Feministas” fueron antesala a la Marcha de la Alameda y donde también por cinco años consecutivos, a través de diferentes paneles, se expuso la visión, los objetivos y los quehaceres de las diferentes organizaciones de mujeres y feministas que mucho tienen que decir acerca del tema y que bajo diferentes acciones, muchas veces desde el trabajo de base y el anonimato, abordan la despenalización social del aborto y el proyecto futuro del “Aborto Libre, Seguro y Gratuito”.
La Sexta Marcha: Aborto Libre, Seguro y Gratuito #no bastan tres causales
Este 25 de julio del año 2018, sin duda fue un año diferente. El 2017 se aprobó en el parlamento el aborto en tres causales, lo que no ha dejado de producir desavenencias entre los sectores políticos de izquierdas y derechas. Los fundamentalismos religiosos lo consideran una aberración y los objetores de conciencia en los hospitales públicos y privados alzan su voz por sobre los poderes del Estado para poner obstáculos en la aplicación de la ley.
Por otra parte, en el contexto nacional a lo largo del país, hubo una acción concertada del movimiento estudiantil y universitario para repudiar el acoso sexual y denunciar a quienes ejercían abusos en las aulas universitarias y centros académicos. Las tomas de los establecimientos educacionales estaban en la noticia nacional y hubo respuestas variadas desde la prensa y los espacios gubernamentales para acallar al movimiento. Pero el tema ya estaba instalado y al debate público provocado por las estudiantes se le llamó en los medios de comunicación la “Ola Feminista”.
Así el feminismo pasó a ser un tema contingente y de carácter nacional. Hubo por cierto, apertura en los medios escritos y de televisión. Sobre aborto, los sectores políticos consideraban que ya todo estaba dicho, así también algunas ONGs de mujeres y feministas que entregaron sus mejores esfuerzos para conseguir el apoyo político para su proyecto de ley. Estamos agradecidas por el avance logrado en el parlamento, pero la fuerza callejera fue sin duda la que dió el respaldo nacional a una iniciativa que desde el movimiento feminista consideramos es un paso, pero no suficiente para obtener la autonomía y libertad para decidir sobre nuestros cuerpos.
Por eso, cuando en este invierno nuevamente convocamos a las organizaciones vivas a organizar la sexta marcha por el Aborto libre, gratuito y seguro, en la casa de ANAMURI, que solidariamente nos ofreció sus dependencias, y se toma el acuerdo de convocar a un concurso de logos para elegir el que mejor representara al movimiento feminista en nuestras pañoletas; cuando se opta por seguir con el color verde en honor a las mujeres argentinas que dieron esa magnífica lección de unidad y lucha, no podíamos dejar de pensar que una Gran Marcha sería la nuestra, porque además muchas regiones del país se adherían simultáneamente a nuestra convocatoria.
El proceso tuvo sus aspectos positivos: Se eligieron las vocerías públicas; y todos los días, mujeres de diferentes edades y grupos venían felices en busca de sus pañoletas. Con algunas contradicciones, se elaboró la Declaración Pública, la MMM consiguió el permiso ante la Intendencia para la caminata y la instalación del escenario, se buscó consenso para la presentación artística y no hubo dudas cuando se dijo: “que suban al escenario “Las Tortas Golosas”, porque ellas la llevan”.
Lo que no estaba previsto fueron las manifestaciones de intimidación y represión por parte de grupos neonazis con acciones delictuales misóginas que provocaron una situación de inseguridad y desconcierto entre quienes encabezaban la caminata, y que sumergidos entre la marcha realizaron contra-manifestaciones organizadas instalando barricadas, provocando desconcierto y temor entre las asistentes, y lo que es más grave aún, atentando contra la vida de las mujeres de diferentes generaciones que de forma pacífica manifestaban su apoyo en esta sexta convocatoria.
Estos hechos lamentables, que dejaron con heridas cortantes en sus cuerpos a tres compañeras de los movimientos feministas, repercutió en una cadena de situaciones de desarticulación de la columna, de percepción de abandono de las mínimas seguridades para las manifestantes y que posteriormente a la luz de los ataques concertados dejaron un sentimiento de frustración y desmovilización, pues desde el escenario las compañeras encargadas de la locución debieron solicitar a las manifestantes que venían llegando que abandonaran rápidamente la concentración por razones de seguridad y suspender de manera abrupta la actividad artística.
Como Marcha Mundial de las Mujeres, punto focal Chile, desde la profunda convicción que tenemos y la visión que tuvimos desde la primera convocatoria masiva el 25 de julio del año 2013, reivindicamos que son los movimientos sociales los conducentes de las grandes luchas. Creemos que hemos cumplido ampliamente con la propuesta de un aborto libre, seguro y gratuito, que lo que antes era tarea de unas pocas guerreras, ahora se ha convertido en un tema país. Y en esta Sexta Marcha con este desafío positivos nos vamos a quedar.
Seguiremos aportando desde el lugar que nos corresponde. El aborto libre, seguro y gratuito lo exigimos para las mujeres que luchan en el día a día por sobrevivir en un sistema capitalista-patriarcal. Nuestra lucha es una lucha callejera porque nuestro activismo se encuentra enraizado en la clase y en nuestro origen y está ajeno a los ofrecimientos demagógicos y electoralistas, donde una y otra vez, los discursos se elaboran, se performan y se cambian de acuerdo a las componendas que se quieren lograr para alcanzar los dorados sillones. Así ha sucedido una y otra vez en cada contienda electoral y ninguna diferencia ha habido entre los sectores que se proclaman de izquierdas o derechas, porque la lógica de su actuar es claramente patriarcal.


Seguiremos en marcha hasta que todas seamos libres





martes, 8 de mayo de 2018

Mini manual de aborto con medicamentos en creyol haitiano



Acompañar un aborto, es estar, comprender, conocer, para poder facilitar, guiar sin invisibilizar ni aplastar.


“En todos los tiempos, en todos los idiomas,
 en todas las culturas … las mujeres abortamos”
“Nan tout tan eki egziste yo, nan tout lang ki egziste yo,
 nan tout kilti ki egziste yo ... Fanm yo deside fè avòtman


El siguiente texto corresponde a la presentación escrita para el mini manual de aborto con medicamentos en creyol haitiano.

Por *Adela Sonqo

En plural, desde Adelitas**:

Para nosotras, entre muchas posibilidades que se abren con los procesos migratorios hacia Chile (ampliación del horizonte, aprendizajes, enriquecimiento de las experiencias de ida y vuelta, espejearnos, resonar en otras, etc.), una de las cuestiones más potentes y desafiantes es que nos sitúa en Abya Yala, en América Latina, en Centroamérica, y se nos hace urgente revisar nuestros marcos de referencia y AMPLIAR EL HORIZONTE DE NUESTROS ACTIVISMOS.

Pou nou, ant anpil posiblite ki ouvè ak pwosesis migrasyon nan peyi Chili (elaji orizon an, aprann, eksperyans anrichisman retounen ak lide, gade nou nan glas, pwolonje nan lòt moun, elatriye), youn nan pwoblèm yo ki pi pwisan ak defi se ke li mete nou nan Abya Yala, Amerik Latin nan, Amerik Santral, epi sa fè nou gen ijans pou revize estrikti nou yo ak elaji sijè ki abòde aktivis nou an.

INVITAMOS A TODAS/ES LAS/ES QUE QUIERAN HACERSE PARTE (O ESTÉN SIÉNDOLO) DE ESTAS CONVERSACIONES.

Nou envite tout / KI MOUN KI VLE VINN FÈ PATI se (oswa santi li konsa) nan konvèsasyon sa yo.

Para acompañar a mujeres migrantes en sus procesos de aborto desde un enfoque y quehacer feminista -creemos- es importante conocer cómo es la situación del aborto también en el país de origen, cuáles son los "entrecruzamientos" culturales, religiosos, políticos, sociales y de salud pública que lo atraviesan, preguntarnos cuáles son los temores que enfrentan las mujeres migrantes cuando deciden abortar en Chile, ¿serán los mismos que para las mujeres chilenas?, ¿a qué se exponen las mujeres migrantes cuando deciden abortar y que nosotras -desde nuestros privilegios- no estamos considerando? Acompañar un aborto no es sólo entregar información, es estar, comprender, conocer, para poder facilitar, guiar sin invisibilizar ni aplastar. Y para eso, creemos, tenemos que escuchar, interpelarnos y aprender.

Esta versión del mini manual de aborto con pastillas de la red Con Amigas y en la Casa surgió de la necesidad de poder comunicarnos directamente con mujeres haitianas cuyas parejas comenzaron a escribir a las amigas. El resultado es fruto de un trabajo en red con nuestras compañeras de Mansa Ballena de Argentina y con las Amigas y en la Casa de Santiago y Valparaíso. Y sobretodo es un trabajo de solidaridad con compañeras en República Dominicana, país donde se realizó la traducción al kreyol haitiano. El ejercicio de traducir el texto se hizo en dupla entre una compañera feminista chilena y una haitiana, ambas viviendo en Dominicana. Sabemos que fue un trabajo muy amoroso y cuidado, intentando no solamente transmitir información sino tratando de darle una cadencia a la traducción para hacerla más acogedora. Además, esta versión fue revisada por una compañera haitiana en Chile. Agradecemos muy especialmente este apoyo generoso y de mucha confianza porque, lo sabíamos, no es un tema fácil de abordar para ellas.

Aprendimos con este manual que el aborto en Haití no solamente está penalizado y criminalizado por la Ley, sino que además es muy penalizado socialmente. Constituye aún un tabú. Animarse a conversar de aborto implica en sí mismo, valentía, confianza y desobediencia.

En singular. Adela escribe:

Desde que recuerdo he pensado que las cosas que no me enseñan son las que más me interesa aprender.
En el colegio, por ejemplo ¿Dónde están las mujeres en la historia? ¿Qué pasaba en el resto de los países de América Latina cuando en Chile se luchaba por la independencia, se iniciaba una nueva reforma educativa o vivíamos en Dictadura? ¿Cuál es la historia de mis ancestros? ¿Por qué se habla de lxs mapuche en pasado si siguen existiendo?
¿Por qué valores que mi familia laica me enseñó -como la solidaridad, la bondad, el sentido de justicia- se los apropia la iglesia?
Cuando empecé a involucrarme, como feminista, en la lucha por el aborto libre, descubrí que hay hartas cosas que no nos han dicho y que vale la pena conocer. Enumero algunas:
- Que la Organización Mundial de la Salud - OMS, considera el aborto con medicamentos como una de las formas más seguras para la salud de las mujeres.
- Que el misoprostol es considerado por la misma organización como un medicamento esencial para la salud de las mujeres, sin embargo, en Chile está prohibida su venta desde el primer gobierno de Bachelet. Aunque en todos los hospitales hay, pues se usa para inducir partos.
- Que su uso abortivo lo descubrieron mujeres en Brasil, no la medicina.
- Que las mujeres que abortan son católicas, evangélicas, casadas, solteras, adolescentes, cuarentonas, pobres, cuicas, están casadas con médicos, son sobrinas de pacos, anarquistas, estudiantes, chilenas, migrantes, son víctimas de violencia o abuso sexual por parte de sus parejas o de los hombres con los que se relacionan, han sido abandonadas por sus parejas. Son madres de uno o varios hijes o desean ser madres en el futuro o no quieren serlo nunca.
También, aprendí que el aborto con medicamentos hasta la semana 12 es un proceso sencillo, seguro, que puede realizarse de manera autónoma, sin complicaciones. Mucho más sencillo incluso que parir. Aprendí de mis compañeras que una mujer en una relación heterosexual tiene, estadísticamente más riesgo de morir a manos de un varón por violencia femicida que por un aborto con medicamentos. Aprendí que en promedio las mujeres abortamos 2 veces en nuestra vida. Y que es falso que el aborto deja secuelas, pues la mayoría de las veces las mujeres se sienten aliviadas y algunas incluso sienten que han crecido en autonomía y libertad.
Como activista feminista por el aborto libre y por los derechos migrantes, quisiera aprovechar este espacio para dejar planteada un inquietud que es interés de Adelitas que aquí se converse y que surgió como interrogante en Valparaíso, y es la necesidad de volver a preguntarnos -nosotras las feministas por el aborto libre- si hemos de abandonar la lucha por el aborto legal cuando hay mujeres que han venido migrando por una serie de violencias económicas, de género, estatal, ambiental, racial, sin los privilegios que nos otorga la ciudadanía, y que por tanto viven el cotidiano sintiendo una vulnerabilidad que podría reducirse si pudiesen tener la tranquilidad de la "legalidad". Siempre dejando claro que el aborto autónomo es seguro y que las mujeres abortamos y lo seguiremos haciendo. Y es que para mí, cuestionar mis privilegios de mujer blanca mestiza con una nacionalidad que coincide con el país en que vivo, en este momento, pasa por al menos hacerme esas preguntas y abrirlas. 

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*Adela Sonqo, educadora activista feminista y antirracista. Luchadora por los derechos de niñas, niños, niñes y adolescentes y por el derecho a migrar. Fue migrante en Argentina y hoy no vive en el mismo lugar donde nació. Cruzar fronteras hace parte de su historia de vida y de su activismo.

**ADELITAS es un colectivo artístico feminista, interdisciplinario y militante, integrado por mujeres, que nació en 2013. En este colectivo confluimos mujeres de distintas disciplinas artísticas y de las ciencias sociales que nos reunimos para llevar a cabo realizaciones audiovisuales, gráfica y publicaciones como aportes a las distintas luchas feministas que en nuestro país encaran multitud de movimientos y organizaciones sociales. Así, queremos aportar a la visibilización de prácticas feministas populares para la construcción de un feminismo decolonial latinoamericano en nuestro país.

Es un colectivo horizontal en su funcionamiento, que creemos en la autogestión y en el trabajo en redes. Nos valemos de las redes sociales por internet para difundir nuestras producciones y reconocemos la importancia de participar en los circuitos artísticos alternativos, populares y con un enfoque social.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Chile no es país para mujeres: Campaña por la despenalización social del aborto



#MisoPa'Todas #InfinitasCausales

Virginia Hidalgo y Nikol Martínez

Este texto, como el feminismo, es fruto de una reflexión colectiva.

Hablar de derechos sexuales y reproductivos hoy día en Chile, implica hacer una revisión cultural sobre cómo se construyen los cuerpos femeninos en sociedades donde, el libre ejercicio de decisión en torno a la no maternidad, está criminalizado tanto social como jurídicamente.

Habitar un cuerpo de mujer implica riesgos, los riesgos propios de vivir en una cultura patriarcal y androcéntrica en la cual las mujeres venimos padeciendo una opresión histórica. Las diversas colonizaciones sufridas en América Latina, en particular aquella posterior a la Ilustración cuyo proyecto culmen fue la creación de los Estados-Nación, introdujeron un contrato social construido en base a los deseos e intereses de un sujeto particular, éste que muy acertadamente define la economista feminista Amaia Pérez Orozco como el BBVAH -burgués, blanco, varón, adulto y heterosexual-, y que termina negando a la mitad de la población -las mujeres- la ciudadanía de pleno derecho y relegándonos a una posición secundaria de subordinación.

Pero, ¿cómo impacta esta construcción androcéntrica de la cultura en nuestros cuerpos femeninos? Son diversas las formas en que se manifiesta la violencia patriarcal, que van desde percibir el cuerpo de las mujeres como un cuerpo ligado esencialmente a la reproducción cuyo destino inexorable es la maternidad obligatoria, hasta entender el cuerpo femenino como un cuerpo disponible para el cuidado del otro, propiedad del otro y siempre preparado para satisfacer al otro.

Para tener un mapa completo de esta revisión cultural, resulta ineludible sumar la variable capital, encontrándonos así con lo que Foucault denominó "biopoder", esto es, las técnicas que los Estados modernos usan para subyugar los cuerpos y controlar a la población. El feminismo ha puesto sobre la mesa cómo determinadas instituciones violentan los cuerpos de las mujeres. De un lado la religión, tremendamente misógina y machista, y de otro la ciencia biomédica, construida desde una visión androcéntrica. Convirtiéndose ambas instituciones en herramientas de control reproductivo de los Estados modernos.

Desde la perspectiva que nos ofrece el feminismo marxista, tal como señala Silvia Federicci, logramos visibilizar cómo estas instituciones que están al servicio del capital, mantienen un doble discurso que sirve para alimentar un modelo de familia tradicional que le es funcional al propio sistema económico capitalista, generando mano de obra susceptible de ser explotada.

Entonces, ¿cómo, desde la organización entre mujeres y feministas, podemos hacer frente a este continuo intento de expropiación de nuestro territorio-cuerpo?

Nuestros cuerpos, cuerpos de mujeres, se han convertido en un territorio en disputa sobre el que nos vemos obligadas a librar una batalla política de reapropiación. Son varias las estrategias que desde la articulación feminista debiéramos transitar, siendo importante resignificar el aborto como un acto subversivo y de rebeldía ante el sistema patriarcal, percibir el aborto como un acto de insumisión ante un sistema que nos violenta diariamente desde que nacemos -e incluso antes- hasta nuestra muerte, de tal forma que el aborto sea leído por la sociedad como un ejercicio de derecho y de autodeterminación. No menor es la relevancia que cobra en esta estrategia de resignificación, la descolonización de nuestros cuerpos, esto implica un ejercicio de deconstrucción de lo hegemónico, que permita reapropiarnos de un cuerpo que nos pertenece, rompiendo con lo impuesto desde la cultura occidentalocéntrica que en un momento histórico, el de la invasión, impuso su moral religiosa retrógrada y conservadora, además de un sistema económico destructivo y desigualitario.

En la búsqueda por la reapropiación de nuestras cuerpas, en el viaje hacia la descolonización y en la pretensión de ejercer nuestra autodeterminación, reconocemos en la práctica del aborto una acción subversiva, contraria a la estructura hetero-patriarcal y rupturista de la penalización jurídico-social que la envuelve. Porque más allá de las diferentes legislaciones y valoraciones sociales existentes, donde en algunos casos se penaliza y criminaliza esta práctica cuando no se ajusta a determinadas causales, mientras que en otros se castiga de modo absoluto (este es el caso de 9 países a nivel mundial, 7 de ellos en Latinoamérica: El Salvador, Nicaragua, Honduras, Haití, República Dominicana, Surinam y Chile), el aborto es un hecho, sigue siendo llevado a cabo por millones de mujeres en los más recónditos lugares del mundo, una especie de práctica ancestral que al convertirse en tabú, ha ido transmitiéndose desde el silencio y en secreto entre mujeres.

En este contexto, cobra importancia la “despenalización social” del aborto, razón por la cual diversas colectivas y organizaciones feministas trabajamos, pues entendemos que es la única manera de derribar el estigma que implica abortar, romper con la “culpa” y asumir que esta práctica no es más que nuestra decisión llevada a la praxis, nuestra voluntad en pleno ejercicio. Aquí, las estrategias colectivas y subversivas de resistencia adquieren sentido, permitiéndonos transformar, esto que desde determinados sectores califican de problema, en una solución que sólo corresponde a las mujeres, porque en nuestras cuerpas “nosotras decidimos”.

En el caso particular de Chile (decimos particular porque es uno de los 9 países del mundo que penaliza el aborto en cualquier circunstancia), nos encontramos sujetas a una legislación heredada de la dictadura, donde la libertad de decidir está coartada por el control del Estado, por la moral religiosa y por los sectores conservadores de la sociedad civil, que ni siquiera los gobiernos mal llamados “democráticos” han querido modificar. Hoy duerme en el congreso un proyecto de ley que dice legalizar el aborto en un discurso desvirtuado, pero sólo contempla tres casos específicos, lo que oculta una realidad donde el 96% de las casos por los cuales las mujeres abortamos en el país, van más allá de la inviabilidad fetal, el riesgo de vida de la madre (considerándose sólo problemas físicos y no síquicos) y embarazos producto de una violación. Es decir, hoy día en Chile existen #InfinitasCausales para abortar. Para dimensionar este fenómeno en números hay que acudir a datos extraoficiales: una cifra estimativa -la oculta- nos habla de entre 70.000 a 150.000 abortos clandestinos practicados anualmente en el país. En otras palabras, en Chile las mujeres hemos abortado, abortamos y seguiremos abortando independientemente del contexto socio-jurídico más o menos hostil.

De esta necesidad de dar respuesta a mujeres que quieren acceder a información relevante sobre sus derechos sexuales y reproductivos, sobre la elección de la no maternidad obligatoria y que en un contexto de criminalización como el chileno encuentran barreras de acceso a la información, surge la Red Feminista y de Entrega de Información para un aborto libre, seguro y autónomo.

¿Por qué hablamos de aborto libre, seguro y autónomo?

Libre porque en el contexto actual, siendo Chile uno de los 9 países en el mundo que penaliza el aborto bajo cualquier circunstancia y en el cual hoy se discute un proyecto de despenalización bajo 3 causales que constituyen menos del 4% de los casos, creemos necesario hacer visible que dicho proyecto es insuficiente y levantar nuestra postura de aborto libre, en el sentido que las mujeres tenemos #InfinitasCausales para abortar, las que creemos no requieren ser determinadas, reguladas ni validadas por nadie salvo por nosotras mismas. Creemos que en un contexto de no criminalización, las mujeres idealmente podríamos conversar sobre el aborto, prepararnos a lo largo de nuestras vidas, compartirnos experiencias e información de modo que pudiésemos escoger efectivamente cómo y cuándo abortar. Porque no queremos derechos a medias, no queremos que ningún organismo regule la decisión sobre nuestro cuerpo, no queremos que nos infantilicen ni que nos tutelen, somos seres humanas completamente autónomas. Estamos de acuerdo en que la maternidad debe ser un acto de goce y no de obligación.

Seguro porque en la situación actual de criminalización y ocultismo, es necesario que las mujeres sepamos que no estamos solas, que somos todas parte de una red, de un colectivo de mujeres que abortamos y que nos acompañamos, que nos entregamos información que el Estado nos niega, que compartimos  nuestras experiencias y que nos cuidamos de la violencia de una sociedad que nos juzga y criminaliza. Reconocemos que vivimos en un contexto que ha naturalizado el control farmacológico de nuestros cuerpos desde pequeñas, tenemos una mirada crítica hacia la biomedicina por ser androcéntrica y patriarcal, pero nos parece relevante acceder a los avances de la medicina y pensamos que el uso de pastillas para abortar cuando nosotras lo deseemos es lícito. Además estamos totalmente en contra de la existencia de un mercado irregular que además de permitir el lucro, pone en riesgo la seguridad de las mujeres en distintos aspectos (pastillas que no son, consejos que pueden no ser oportunos, etc.).

Y Autónomo porque estamos convencidas de que la práctica del aborto con pastillas hasta las 12 semanas de embarazo puede ser realizada por una misma, en casa, sola o en compañía de quien una desee y al margen de la institución médica o jurídica que vigile o legitime el proceso. Sólo necesitamos contar con información veraz y validada. Porque autónoma debiese ser la decisión y el acceso a los diferentes métodos IVE (interrupción voluntaria del embrazo). Porque apostamos por la desmedicalización del aborto, re-apropiándonos de un conocimiento -el médico- que genera relaciones de poder.

Fruto de este trabajo de reflexión y coordinación de la Red Feminista y de Entrega de Información para un aborto libre, seguro y autónomo, surge #MisoPa'Todas. Campaña nacional que tiene una doble intencionalidad; de un lado, la despenalización social del aborto con el objetivo de transformar el imaginario colectivo y las subjetividades que apelan a la maternidad obligatoria. Y de otro, reducir las dificultades de acceso a información confiable y contrastada sobre cómo interrumpir un embarazo no deseado con pastillas, de forma segura y autónoma. Esta iniciativa #MisoPa'Todas, cuyo lema es #InfinitasCausales, nace del trabajo de diversas colectivas feministas y lesbofeministas que desde las bases trabajamos por la autogestión de la autonomía de nosotras las mujeres y por la promoción, respeto y garantía de los derechos sexuales y reproductivos.

Así pues, siendo un objetivo fundamental de la campaña #MisoPa'Todas la entrega de información fiable y contrastada, practicamos la desobediencia al patriarcado y apostamos por la democratización de los conocimientos disponibles sobre procesos seguros y eficaces de interrupción de embarazo con pastillas, avalados por la Organización Mundial de la Salud y por la evidencia científica validada y difundida por organizaciones internacionales tales como Women on Web o Women help Women, entre otras, pero sobre todo, respaldados por la experiencia de miles de mujeres que en su proceso de aborto han usado Misoprostol de manera segura, económica y autónoma.

#MisoPa'Todas busca romper con el tabú instalando en el imaginario colectivo sobre la práctica del aborto y además asentar la idea de que todas las mujeres tenemos la responsabilidad y el deseo de conocer y compartir información relevante y validada sobre los diferentes procesos de aborto, así como de los medicamentos disponibles para llevarlo a cabo de forma segura con mifepristona y misoprostol o sólo misoprostol. Este último, de uso original para el tratamiento de ulceras gastrointestinales, fue descubierto por mujeres brasileñas que buscaban abortar autónomamente, socializando entre ellas la dosis adecuada para su uso abortivo tal como señala la demógrafa brasileña Sarah Costa. Más tarde, fruto de una nueva colonización del saber, este conocimiento sería arrebatado por la OMS -que hoy lo contempla como medicamento de la canasta básica-, pero que está restringido en Chile -disponible en los países en que el aborto está permitido-.

Por tanto, haciendo frente a esta información que el Estado nos niega, relevando toda la que las mujeres atesoramos fruto de nuestra práctica histórica, es que la seguiremos transmitiendo sin tabúes ni culpas, para devolvernos a nosotras mismas la posibilidad de pensarlo, compartirlo, cuidarnos... hablemos de aborto.




martes, 13 de junio de 2017

ABORTAR ES POLITICO



Daniela G. Toledo Vásquez. Colectiva Cuerpa Autónoma. Bolivia

“cuando el proceso de acompañar e informar se transforma en un acto político consciente, estamos pensando en la posibilidad de que cada acompañamiento sea un paso más en el desarme de la casa patriarcal en la que hemos estado viviendo”.

Estamos en un contexto en que en general se estigmatiza el poder de decisión de una mujer sobre sus propios asuntos, sobre sus relaciones, su vida, su carrera y todo esto está relacionado a su cuerpa.
Es peligrosa la idea de una mujer soberana sobre su cuerpa, consciente de que es posible decidir, porque esa mujer es mucho más difícil de dominar y por tanto ya no es útil a las estructuras patriarcales que sostienen el mundo.
Todo esto viene muy entremezclado con una lógica capitalista brutal en la que el cuerpo de las mujeres es tomado como productor de mano de obra barata y de humanxs obedientes; es el cuerpo de la mujer el que produce más mujeres que tengan sobre sus hombros las tareas cotidianas que pasan inadvertidas y sobre nosotras que se carga el bienestar de los demás. En este sentido, el cuerpo de la mujer es totalmente equiparable a una máquina, que debe moldearse y explotarse.
No es casual que estemos intoxicadas con las migajas gubernamentales, que hayamos creído que la solución viene de alguien más, de algún otro lugar que no somos nosotras mismas. Se nos ha criado para pensar así y esperar, incesantemente, que las condiciones para nosotras mejoren y a necesitar siempre el permiso de alguien para ejercer y decidir sobre nuestras vidas.
Durante toda la historia de la humanidad, se nos ha tratado como hijas eternas, que pasan de la casa del padre a la casa del marido, que necesitan autorización para una ligadura de trompas o una histerectomía. Incluso ahora que en el contexto chileno se espera la aprobación de las 3 causales para abortar, que es sólo una vuelta a la legislación no dictatorial, no todas se dan cuenta que esto no es otra cosa que un supuesto permiso para hacer lo que seguimos haciendo a diario, sin la venia de nadie, pero con mujeres y gente que amamos, cuando tenemos la suerte de no abortar solas en clandestinidad.
El Estado no es aliado, es opresor
En Bolivia, el aborto por 3 causales ha existido desde hace varios años. Las 3 causales son las que parecen más comunes para abortar en el mundo:
Cuando el aborto hubiere sido consecuencia de un delito de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro o incesto, no se aplicará sanción alguna, siempre que la acción penal hubiere sido iniciada.
Tampoco será punible si el aborto hubiere sido practicado con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no podía ser evitado por otros medios.
En ambos casos, el aborto deberá ser practicado por un médico, con el consentimiento de la mujer y autorización judicial en su caso” (Código Penal Boliviano, artículo 266).
Es decir, que somos meras incubadoras. Que el daño que se ejerce sobre nosotras con una violación o un rapto, se “subsana” con el matrimonio, que el incesto y el estupro pueden ser motivos para abortar, siempre y cuando se haya iniciado un tortuoso proceso penal que nos revictimiza y en el que casi nunca salimos ganando.
Y siempre, en manos de un médico, institucionalizando un momento decisivo en nuestras vidas, alejadas del cuidado de quienes nos quieren y alejadas de nosotras mismas por el nivel de estrés que suele implicar la decisión.
Cuando este año, 2017, se ha propuesto cambiar la legislación para tener más causales de aborto impune, se agregan nuevos motivos: pobreza extrema, ser menor de edad, tener más de 3 hijos y ser estudiante.
A simple vista, todas estas causales pueden parecer un avance en las libertades, sin embargo, hay que leer más allá y entonces darse cuenta que otra vez hay algo/alguien que juzga si somos pobres o no, que podemos elegir no ser madres momentáneamente porque en cuanto ya no seamos menores de edad y no estudiemos, la maternidad es obligatoria y que un número de 3 hijos es algo que las mujeres debemos aguantar estoicamente, casi “naturalmente”.
En estos contextos y en concreto, los supuestos avances legales que “protegen la vida” han resultado inútiles. Las cifras oficiales de mortalidad materna por aborto inseguro bordean las 450 mujeres muertas al año, todas relacionadas con abortos de mujeres pobres. Los métodos para abortar siempre están relacionados con la clandestinidad y la inseguridad como si fuera un destino al que hay que resignarse por tomar una decisión sobre la vida misma, cuando no se tienen los medios para acceder a un aborto más seguro, porque es bien sabido que en ese caso las condiciones cambian notablemente, aunque se mantenga al personaje del médico como mediador del proceso mismo del aborto.
En este sentido es interesante preguntarse cómo y cuándo se medicalizó el aborto, para pasar de un procedimiento tradicional del que las mujeres mismas se hacían cargo a la “necesidad” de que haya un médico que lo haga por nosotras y en nosotras. Uno de los aspectos más crueles de la medicalización del cuerpo de la mujer se refleja en el profundo desconocimiento que tenemos de nuestras cuerpas y el temor que nos genera acercarnos a nuestra vulva, a nuestro útero, cavidades desconocidas y malditas, asociadas a dolor, sangre y reproducción. Confiamos más en el médico y en el novio o el esposo, para acceder a este espacio de nuestro cuerpo que en nosotras mismas.
Por otro lado, incluso con legislación “favorable” al respecto, el aborto sigue siendo una cuestión ligada a la economía y al capitalismo, no es casual que en un contexto en el que se quieren ampliar las causales de aborto en Bolivia, sea el Colegio Médico el que salga a defender su derecho a ser objetores de conciencia sacando a flote su juramento hipocrático como la justificación para no realizar abortos, y que se haya iniciado una caza de brujas: en los últimos dos meses (coincidentes con parte del proceso de ampliación de causales) se han realizado más de 5 operativos para detener a mujeres que están realizándose abortos en clínicas clandestinas. No es inocente que todos los operativos se realicen en zonas periféricas de las ciudades principales, que todas las detenidas sean de bajos recursos económicos, que todas sean criminalizadas por abortar, pero sobre todo por ser pobres, pero eso no se dice, sólo se justifica bajo la bandera de la defensa de la vida, cuando el verdadero delito es no tener dinero para pagar a estos médicos que “objetan conciencia” en sus consultorios privados.
No se conoce un solo caso en el que se hayan realizado operativos para desbaratar redes de aborto en clínicas privadas o atrapar a quiénes venden medicación insegura en internet. La gran mayoría hombres, que realizan esta venta como quien vende un caramelo, sin preocuparse por el bienestar de quienes lo consumen.
Lo anterior demuestra que el hecho de que los estados aprueben o no más causales de aborto no punible, no satisface las necesidades de las mujeres, porque simplemente no satisface la más básica: abortar sin castigo, sin temor y sin deber explicaciones a nadie. Cada una es conocedora del motivo que la lleva a tomar la decisión, por tanto nadie más necesita una explicación. Todo esto rebasa al Estado que ve a todas las mujeres como hijas eternas que deben supeditarse a sus mandatos.

Acompañamiento entre mujeres
Acompañar un aborto es un concepto muy diferente al de realizar un aborto. Diferencia que no parece estar clara para la mayor parte de la población.
Acompañar implica generar un espacio en el que tanto quien acompaña como quien es acompañada están generando lugares seguros, cómodos y con soporte para ambas. Nadie está lucrando con la actividad y se implica un alto compromiso emocional y mental de ambas partes. Los cuerpos de las implicadas no son cosas, son seres, con historias personales y trasfondos que las llevan a acompañar y abortar.
En cambio, realizar un aborto sobre el cuerpo de otra mujer, normalmente tiene que ver con un afán lucrativo e invasivo, en el que la mujer que interrumpe el embarazo no es más que un cuerpo/objeto al que se interviene. Sin tomar en cuenta su situación particular y la historia que la lleva a ese preciso lugar.
Sin embargo, se suele criminalizar en el imaginario colectivo a la mujer abortera porque incita a otras a traspasar el límite del cuerpo gobernado por otrxs. La mujer abortera puede generar un espacio con más información y menos miedo, un espacio en el que la mujer que aborta recupere el “poder hacer” sobre su propio cuerpo, sin invasión, porque el acompañamiento no invade el cuerpo de la compañera, al contrario: respeta el proceso y la decisión, y suma resistencia.
En este sentido, es vital pensar en el acompañamiento como un acto político, no como un acto mariano de buena voluntad.
El concepto de voluntad se vuelve central para acompañar: la voluntad implica la capacidad humana de decidir algo, de poner toda la fuerza consciente sobre algo. Cuando una mujer se implica en el proceso de acompañar el aborto (ya sea con información, con los oídos, con los abrazos, la presencia o ayudando en el procedimiento) está comprometiendo su tiempo y su seguridad, que de nada valen si no hay un compromiso de resistencia de fondo.
Acompañar no debería significar repetir información incesantemente sin contextualizar de dónde nace la necesidad de reapropiarse del proceso, de que vuelva a ser una cuestión que se resuelve entre compañeras. Esto nos llevaría a repetir prácticas de buena voluntad a las que siempre nos hemos visto relegadas como mujeres, porque se espera que siempre tengamos el corazón y el tiempo abiertos a quienes necesitan de nosotras, por el mero hecho de poder disponer de nuestro espacio y de nuestras emociones.
En cambio, cuando el proceso de acompañar e informar se transforma en un acto político consciente, estamos pensando en la posibilidad de que cada acompañamiento sea un paso más en el desarme de la casa patriarcal en la que hemos estado viviendo. En la posibilidad real y concreta de desarmar la estructura patriarcal y heterosexual que rige nuestras vidas.
El aborto debe ser abordado como una posibilidad creativa, que permite pensar al aborto en términos políticos: abortamos cada vez que sacamos algo que no deseamos de nuestras vidas. Todas hemos abortado una relación de pareja malsana, un trabajo indeseable, la heterosexualidad, la monogamia, al padre golpeador y un infinito etcétera. Todas hemos abortado políticamente en nuestras vidas en algún momento y hay que seguir haciéndolo.
El aborto es posibilidad creativa de diseñar y vivir lo que deseamos para nosotras mismas y para las otras: cuando yo aborto y comparto mi experiencia, cuando acompaño y decido dar mi energía al proceso, estoy mandando la señal de que existen otras formas de existir y vivir y la noticia se va regando sola.
Si el acompañamiento no es profundamente político se convierte en un mero vaciamiento de fuerzas, porque a la larga no hay nada que lo sostenga más que la buena voluntad, que nunca ha servido realmente porque nada nos devuelve.
Mi horizonte político soñado es una mirada del aborto como una práctica que aborta al sistema heteropatriarcal, que me permite ser desobediente e incomodar. Se ha subestimado el poder que tiene el aborto para desarmar esta estructura opresiva, conviene dar vuelta la mirada y ver qué tan incómodo es que hablemos de aborto y abortemos, lo que sólo confirmaría que el aborto es un tabú que está en la médula del sistema opresor y de ahí nace su fuerza política.
Si el aborto es posibilidad de crear la vida que deseamos, transgrediendo el límite que se nos impone es oportunidad para transgredir la heterosexualidad y la monogamia como regímenes, como costumbres dadas y naturalizadas. Es en este extremo donde se explica la gran mayoría de acompañantes e informantes lesbianas que estamos metidas en el tema.
La única manera de evitar embarazos y fugar del régimen es la lesbiandad como política en la vida. Lesbiandad entendida como amor a las mujeres, traspasando el espacio erótico-afectivo pero conscientes de que también es importante quitarle nuestro cuerpo al sistema que nos quiere emparejadas con un hombre, fieles y sumisas.
Paso a paso, recuperando saberes
Para finalizar, quisiera hacer énfasis en que el aborto es político, lo que implica que siempre debe estar en construcción y revisión.
Esto incluye el profundo cuestionamiento a la industria farmaceútica de la que nos servimos (y se sirven de nosotras también).
Un día conversando con unas amigas nos poníamos a pensar, qué sería del acompañamiento informativo si no existiera el misoprostol, si un monstruo institucional como la OMS no respaldara el procedimiento del que informamos.
La interrogante que queda cuando sacamos estos dos factores es inmensa. Si bien ahora usamos el misoprostol y la mifeprestona por ser medicamentos seguros, relativamente fáciles de conseguir y de procedimiento estandarizado, quedarse en su uso sin cuestionar que de fondo estamos usando las herramientas del monstruo farmacéutico que nos consume, sería proceder de mala fe.
Necesitamos mirar más allá, recuperar saberes y eso implica para la gran mayoría de nosotras, salir de la zona de confort en la que nos hallamos, donde hay farmacias e internet, celular para llamar a las líneas de información sobre aborto seguro y usualmente, la amiga feminista que te ayuda con el proceso.
La consciencia de que estos son privilegios a los que accedemos desde zonas urbanas y usualmente blancoides, nos debe obligar a mirar más allá y hacer lo que sea necesario para dejar de depender de todo nuestro bagaje blanco y colonial como mujeres feministas, dejar de depender de una industria para la que somos números.
Tal vez, mirar, escuchar hacia atrás y hacia los lados sea el inicio de un camino donde recuperemos aún más nuestro cuerpo y lo reincorporemos a un universo de amor entre mujeres, donde nos cuidamos, nos queremos, nos criticamos y nos celebramos juntas, lejos de las industrias y donde nuestras cuerpas no sean máquinas reproductoras de capitalismo y heteropatriarcado.

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