lunes, 3 de mayo de 2021

Ollas Comunes. Organización Colectiva en tiempos de crisis

 

Artículo de nuestra compañera Waleska Monsalve Román y Fotoreportaje "Olla Común" de Claudia Pool


lunes, 26 de abril de 2021

DECLARACIÓN DE SOLIDARIDAD FEMINISTA E INTERNACIONAL CONTRA EL PODER DE LAS TRANSNACIONALES


El 24 de abril, nosotras, militantes de la Marcha Mundial de las Mujeres, unimos nuestras voces para denunciar y unirnos en solidaridad feminista contra el poder de las empresas transnacionales que explotan y destruyen la vida de las mujeres. Nuestras acciones comenzaron en 2013, cuando las torres Rana Plaza se derrumbaron y destruyeron miles de vidas de mujeres que trabajaban en condiciones totalmente inhumanas y precarias en Bangladesh. En este año 2021 estamos indignadas por otro caso de incendio en una fábrica textil de Marruecos que mató a 26  trabajadoras/es.

Nuestra resistencia feminista y anticapitalista al poder corporativo existe precisamente en nuestros enfrentamientos colectivos desde diferentes realidades, pueblos y lugares para detener el avance de las acciones de las empresas transnacionales. La desposesión es algo que nos une a todos los continentes y es practicada por empresas regidas por la lógica colonialista, racista y patriarcal.

Denunciamos la dramática situación de nuestras compañeras del norte de Mozambique, en la provincia de Cabo Delgado: con la entrada de empresas multinacionales con concesiones para la explotación del petróleo y otros recursos naturales, la población ha sufrido la usurpación de tierras y medios de vida, provocando guerras y terror que obligan a la gente a abandonar sus territorios en busca de seguridad.  Estas empresas llegan con promesas de «progreso», destruyen la biodiversidad, los conocimientos tradicionales y expulsan a sus pueblos utilizando a las mujeres y las niñas como instrumentos de conflicto y son asesinadas, secuestradas, encarceladas y violadas. Situaciones como la de Cabo Delgado también se dan en otros lugares del mundo, como en el caso de la explotación del níquel en Nueva Caledonia.

En 2021 es el segundo año que vivenciamos esta fecha bajo la pandemia COVID 19 que ha agravado las malas condiciones de vida de millones de mujeres en todo el mundo. En este marco, asistimos al aumento del autoritarismo de muchos gobiernos, a la brutalidad  contra la población en nombre del aislamiento social obligatorio, el «lockdown», o bien a casos como el del gobierno brasileño que invierte en el negacionismo científico y promueve la falsa ecuación economía X vida.

Mientras que los países ricos del norte han avanzado mucho en materia de vacunación, hemos visto cómo se niega este derecho a las naciones globales del sur. Las grandes empresas farmacéuticas, en su mayoría en el norte global, han aumentado sus beneficios y se articulan en iniciativas para ofrecer «soluciones» de distribución de vacunas en países que no tienen el poder adquisitivo. Sin embargo, no mencionan el hecho de que estos mismos países están negociando con los productores de vacunas y garantizando reservas de inmunización para sus países mucho mayores de lo necesario. Conocemos estas tácticas para comercializar la salud y la vida de las personas a través del dominio de la producción y distribución de medicamentos y patentes, que se convierten en verdaderas armas de guerra.

En estos tiempos, desde la Marcha Mundial de las Mujeres venimos apostando en las estrategias colectivas y solidarias para poner en el centro la sostenibilidad de la vida en todo el mundo, desde nuestra auto organización y en alianzas con los movimientos sociales que apuntan a la transformación de la economía para desmantelar el poder corporativo.

¡Nuestra solidaridad feminista internacionalista seguirá moviéndonos, resistiendo para vivir, marchando para transformar! 

Marcha Mundial de las Mujeres, 24 de abril de 2021

lunes, 5 de abril de 2021

PRIMAVERA 2020 | N°17 | AÑO 8


 


 

EDICIÓN ESPECIAL CERES | VERANO 2021



OTOÑO 2020 | N° 16 | AÑO 8



domingo, 7 de marzo de 2021

DECLARACIÓN DE LA MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES PARA EL 8 DE MARZO DE 2021

Exactamente un año después que el mundo entero enfrentara el inicio de la primera pandemia del siglo XXI, nosotras las mujeres nos encontramos en un nuevo 8 de marzo, que gana significado especial en 2021. Desde hace 111 años, esa fecha es un marco de referencia para las mujeres en movimiento, las mujeres que osan hacer crecer sus voces, resistiendo y garantizando la sostenibilidad de la vida. 

 

Somos mujeres de todos los pueblos, de culturas y realidades diferentes, que denunciamos las violencias y opresiones, que las crisis de ese modelo capitalista, heteropatriarcal, racista y destructivo de la naturaleza provoca en nuestras vidas. La pandemia de covid-19 ha puesto a la luz las desigualdades y trampas de ese sistema que, con la profundización del neoliberalismo, precariza más y más la vida de las mujeres, de los pueblos y del planeta. Esa urgencia de la defesa de la vida ha sacado a relucir lo que reivindicamos hace mucho tiempo: ¡la ruptura con este sistema es urgente! 

 

Y somos nosotras, mujeres de clase trabajadora de todos los pueblos, quienes seguimos apuntando horizontes posibles, mientras nos ponemos en la línea de frente a las resistencias a los ataques del capital contra la vida. Nuestra lucha es internacionalista. Al mismo tiempo, nuestra auto organización concretiza la solidaridad feminista y popular en las acciones cotidianas en nuestros territorios. ¡Unidas, marchamos y reescribimos nuestras historias! 

 

Las desigualdades en el acceso a la salud dejaron clara la necesidad de resistir al brutal avance del mercado y sus transnacionales. Nos endeudan, toman nuestras tierras, destruyen y venden la naturaleza, atacan nuestra soberanía alimentaria y buen vivir. El beneficio de las empresas está en una inmensa batalla contra todo aquello que sostiene la vida – como hemos visto recientemente en las muertes de las trabajadoras en un taller clandestino de la industria española en Marruecos. 

 

Aunque con nuevas dinámicas impuestas por la pandemia, nuestro feminismo se está movilizando contra las investidas del imperialismo, contra la militarización y el intento de minar la soberanía de los pueblos y criminalizar a luchadoras y luchadores sociales. Denunciamos a las prisiones políticas! Condenamos a las políticas de gobiernos que violan a los derechos de los pueblos, y también a los bombardeos imperialistas que son permanentes en territorios como Syria. En todo el mundo, luchamos contra la militarización y la ocupación de los territorios, y expresamos solidaridad a nuestras compañeras venezolanas, palestinas y saharauis, que resisten diariamente a bloqueos, sanciones y violencias. Marchamos en defensa de nuestra autonomía y en solidaridad a las compañeras perseguidas, asesinadas y privadas de su libertad. 

 

Nuestros cuerpos, voces e ideas tienen fuerza en las calles, en las redes y en el campo, y para combatir las violencias de la derecha y sus fundamentalismos - que, cada vez más radicales, expresan odio, racismo, misoginia, intolerancia y las demás formas de opresión y discriminación. La violencia patriarcal es un engranaje de ese sistema que combatimos todos los días. Luchar por la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos y sexualidades es fundamental en nuestra lucha por otra sociedad.

EL 8 de marzo es parte de nuestros procesos colectivos de resistencia que confrontan a la lógica neoliberal de destrucción del Estado, privatización, competitividad e individualismo. Nuestro feminismo construye economía feminista, solidaridad, reciprocidad, soberanía y poder popular.

 

Por todo el mundo, luchamos en este 8 de marzo y todos los días por un mundo sin explotación y jerarquías. 

 

¡Resistimos para vivir, marchamos para transformar!

lunes, 25 de enero de 2021

Declaración en solidaridad con las mujeres hondureñas

 


La Marcha Mundial de las Mujeres, una vez más ha recibido noticias lamentables que atentan contra los derechos de las mujeres y las niñas en la República de Honduras.

Desde hace años, presenciamos como la violencia y la criminalización hacia los movimientos sociales se ha institucionalizado. Luego, los efectos de la pandemia dejaron a amplios sectores de la población en la cesantía y la miseria, y como si esto fuera poco, dos huracanes han devastado amplias zonas geográficas rurales, dejando a las familias campesinas sin sus mínimos enseres que les permitan vivir dignamente.

Las caravanas de miles de familias que buscan desesperadamente una salida a la situación de orfandad en la que se encuentran son expuestas a todo tipo de vejámenes, mientras dura su peregrinar hacia otros territorios, en los que quizás nunca encuentren la paz y bienestar que tanto anhelan.

Ahora, el gobierno asesta un nuevo golpe con la iniciativa de ley, que contiene la reforma del artículo 67 del Decreto No. 132-82 de la Constitución de la República, vigente desde el 20 de enero de 1982, cuyo objetivo es crear un blindaje constitucional que imposibilite legalizar la práctica del aborto en Honduras, representando una amenaza importante para los derechos humanos de las mujeres.

Dicha reforma busca prohibir cualquier procedimiento que interrumpa un embarazo, incluso en casos de peligro de vida o salud de las mujeres gestantes. En otros momentos, estos intentos han buscado justificar las restricciones al acceso a la fecundación in vitro y/o a la anti- concepción de emergencia. En general, estas estrategias intentan negar a las mujeres la capacidad de tomar decisiones autónomas con respecto a su fertilidad y a decidir sobre sus propios cuerpos. El proyecto va en sentido contrario al reconocimiento de la libertad y autonomía de las mujeres y niñas, pretendiendo imponer obligatoriamente la maternidad incluso en situaciones extremas como en caso de riesgo a la vida, a la salud, incesto o violación, en que se justificaría la interrupción por razones terapéuticas. Precisamente en aquellas circunstancias, en las que el embarazo debe resultar de una elección libre, responsable e informada.

La Marcha Mundial de la Mujeres, solidariza con las mujeres hondureñas que sistemáticamente han visto sus más elementales derechos conculcados, sometidas a través de diferentes medidas y restricciones sociales, políticas y económicas a vivir en situación de permanente incertidumbre frente a su vida individual, familiar y colectiva; mirando su futuro cada vez más desalentador en una sociedad altamente desigual.

Nuestro repudio hacia las medidas patriarcales, racistas y colonialistas que se amparan en disposiciones legislativas-coercitivas, para seguir manteniendo a las mujeres bajo estado de sometimiento permanente, estableciendo categorías claramente diferenciadas y discriminatorias para sus pueblos.

viernes, 16 de octubre de 2020

MÁS DE 10 AÑOS DE LA MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES CHILE

 

La Marcha Mundial de las Mujeres nace en Chile en noviembre del 2007, en la Carpa de las Mujeres de la Cumbre por la Amistad e Integración de los Pueblos. Desde esa fecha hasta hoy hemos hecho un largo camino de lucha feminista en distintos ámbitos, con énfasis en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos y el derecho a decidir, y en la búsqueda de aprendizajes, estrategias y prácticas para la sustentabilidad de la vida. 

Más de 10 años, de luces y sombras, exitos y fracasos, penas y alegrías, pero sobre todo de trabajo colaborativo y solidario realizado con mucho amor y compromiso. 

Dejamos con ustedes un esfuerzo de síntesis de todo este quehacer feminista en nuestra línea de tiempo.

Para ver aquí: Línea de Tiempo de la MMM en Chile


martes, 13 de octubre de 2020

DECLARACIÓN DE LA MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES CHILE FRENTE AL PROCESO CONSTITUCIONAL


La Marcha Mundial de las Mujeres Chile se compone de una diversidad de feminismos en los distintos territorios. Nuestros puntos de encuentro son propuestas que van más allá del proceso constituyente que hoy se vive en Chile. Nuestras perspectivas al interior del movimiento son similares, porque nuestro activismo y acción militante feminista antipatriarcal, antiracista y anticapitalista se proyecta en el tiempo.

Es crítica a los fascismos derivados del (neo)colonialismo, capitalismo, racismo, entre muchas otras opresiones. Buscamos desde nuestro quehacer, crear desde las palabras nuestras acciones. En ese sentido, nos hemos agrupado con tácticas y estrategias críticas a la institucionalidad y prácticas conducentes a un cambio de paradigma para un buen vivir. 

Presenciamos y vivimos cómo el Estado chileno mostró su horror en la Revuelta Popular develando las prácticas dictatoriales en la falsa democracia en la que habitamos, con la herida del pueblo mapuche reprimido durante siglos de persecución en Wallmapu. Mientras había cada vez más encarcelamientos políticos y en las calles se estaba matando, torturando y reprimiendo con la militarización encima de nuestras cuerpas, parlamentarios suscribieron al “Acuerdo por la paz social y la nueva Constitución” a espaldas de un movimiento que criticaba a esa misma élite política.

Sabemos que en las asambleas territoriales y organizaciones populares locales se discute la trascendencia de este proceso constitucional y se deja en libertad de acción a sus integrantes. Por nuestra parte, muchas de nosotras iremos ese día con un voto crítico, otras dudamos, respetando las sospechas y desconfianzas de quienes válidamente no se sienten convocadas a participar, pues así es como nos construimos desde nuestras diferencias, porque sabemos que nuestra lucha no se acaba en un plebiscito.

Como organización política, es imposible no discutir o marginarse de este proceso, por ello, nos manifestamos por el Apruebo, que sin embargo apenas será el comienzo de un proceso mayor para derrocar la constitución heredada de la dictadura cívico-militar; que esperamos se haga a través de la Convención Constitucional integrada por representantes del pueblo y no por los mismos de siempre. 

En este proceso de acumular fuerzas, nos sentimos especialmente convocadas por nuestras hermanas indígenas, nuestras compañeras afro-descendientes, por las mujeres que integran la diáspora migrante, las disidencias sexuales, personas en situación de discapacidad, y por todes quienes ven en este proceso una oportunidad de transformación.

Sabemos que las leyes y los aparatos institucionales recaen con mayor violencia en los pueblos y las mujeres, que nos vemos enfrentadas a una violencia institucional y simbólica no reconocida como estructural. Queremos correr el cerco y aclarar las dudas sin entregar la discusión a los pinochetistas que ahora se disfrazan de “socialdemócratas” y al fascismo que se agudiza con mayor fuerza y despliegue en los territorios. El pueblo movilizado no está de acuerdo en dejar en la impunidad a las “fuerzas del orden”, ni dejar actuar sin las responsabilidades correspondientes a las orgánicas patriarcales que instala la izquierda tradicional, la cual nos dejó a todes abajo cuando la alegría nunca llegó.

Queremos botar la constitución de Pinochet, porque nos interesa que el pueblo tenga la posibilidad de tener voz en un proceso que pueda mejorar sus condiciones de vida. Pero, desconfiamos de este proceso hecho a la medida de aquellos que buscan salvar este régimen político en pos de sus beneficios económicos, contrarios al buen vivir y la autonomía de los pueblos. Simplemente, sabiendo que muchas de nosotras participamos en diversos espacios sociales, no olvidamos que muchos de nuestros espacios rechazaron este acuerdo al otro día de ser firmado. Piñera está a la cabeza de un proceso - que debiera ser el más democrático que vive este país desde “la vuelta a la democracia”-  aun sabiendo que sigue existiendo impunidad hacia su figura, como el responsable político de la vulneración a los derechos humanos de miles de personas, manteniendo en las cárceles a más de 2.500 presos políticos. 

La Marcha Mundial de las Mujeres Chile, valora las declaraciones críticas al proceso con propuestas concretas a lo que debiera integrar una nueva Constitución, así también asignamos importancia a otras luchas y a todas las demandas que se levantaron durante el estallido social. Creemos que este es un momento de creación de los cimientos de una nueva sociedad, por ello la educación popular y la formación política, es el camino para acumular fuerzas para un tiempo largo de debate y reflexión, dotándola de contenido anticapitalista, antirracista y antipatriarcal que no ignore las fuertes contradicciones que vive la humanidad. Sin embargo, sabemos que estas no se resolverán con este proceso constitucional, menos aún dada la imposibilidad de discutir un cambio en el sistema económico donde impera el capital y no la vida de las personas y cuya matriz productiva atenta gravemente a la sustentabilidad del planeta y de quienes lo habitamos. Por eso hacemos un llamado a no dejar la calle ni la protesta social, a mantener activa la comunidad y la solidaridad popular.

Necesitamos que se multiplique y consolide el tejido social con sus prácticas comunitarias respetuosas y solidarias. Así también en gesto de solidaridad, respetamos los procesos de campaña por el apruebo de otras organizaciones y movimientos sociales, ya que el reconocimiento de corporalidades e identidades en la Constitución, sí puede traer frutos y en este contexto valoramos todas las acciones que se lideran desde los movimientos feministas organizados y emergentes a lo largo del país. 

Nuestra Quinta Acción Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres 2020, que culmina este 17 de octubre, tiene en su plataforma reivindicativa “poner la vida en el centro”, lo que significa defender la soberanía alimentaria, la economía de los cuidados, la salud sexual y reproductiva, la violencia hacia las mujeres, la justicia climática, los bienes comunes, que conlleva el control comunitario y la autonomía de los pueblos. No estamos ajenas entonces a pensar un mundo diferente para las mujeres que han sostenido a través de diferentes generaciones la lucha por una vida digna y un buen vivir para los pueblos. 

En la construcción de una nueva Constitución, queremos escuchar, desde un feminismo trans-generacional, a las mujeres sobrevivientes de la Dictadura, a mujeres pobladoras y rurales, como también la opinión de niñes y jóvenes. Exigimos que sea plurinacional, anti patriarcal y antirracista, y que garantice las demandas instaladas durante todos estos años de lucha social: Derecho a decidir sobre nuestras cuerpas; territorios libres de extractivismo y zonas de sacrificio; justicia social y participación popular; derecho a la vivienda, a la salud y a una educación de calidad; etc. En este sentido, estaremos alertas y participaremos activamente del control social y la movilización popular.

 

Resistimos para Vivir, Marchamos para transformar

Seguiremos en Marcha hasta que todas y todos seamos libres

jueves, 30 de julio de 2020

Antología Crítica por el “Derecho a Decidir” - Semana de Agitación por el Aborto Libre y Antirracista


Semana de Agitación por el Aborto Libre y Antirracista
MMM lanza Antología Crítica por el “Derecho a Decidir”
En el marco de la semana de agitación por el Aborto Libre y Antirracista, la Marcha Mundial de las Mujeres Chile, publica la Antología “Trayectorias sobre saberes y prácticas por el Derecho a Decidir”, una serie de artículos que relatan la experiencia política de la lucha por el derecho al aborto en Chile. 
En julio del 2013, el presidente de turno -Sebastián Piñera- calificaba públicamente de “madura” a una niña de 11 años, embarazada producto de reiteradas violaciones de su padrastro, quien mostraba su deseo de "tener" a su hijo/a, en un contexto de completa penalización del aborto. Este caso develaba la realidad de miles de niñas, mujeres y personas gestantes, obligadas a parir por la ausencia del derecho al aborto, herencia de la dictadura cívico-militar que vivió Chile.

Frente a este caso, que impactó por la indolencia de la respuesta presidencial, la Marcha Mundial de las Mujeres Chile, realizó el primer llamado a organizaciones feministas y aliadas para manifestarse juntas en contra de los violentos dichos de Piñera sobre el caso de esta niña, a quien el Estado de Chile adultocéntrico y patriarcal, forzó a ser madre.
Estas reuniones permitieron la articulación de la Coordinadora Feministas en Lucha (CFL), pluralidad de expresiones del feminismo que convergió en la lucha por la liberación de quienes viven múltiples formas de opresión doméstica, explotación laboral y violencia sexual a causa de las diversas  sexualidades, marcas de género, de clase, de etnia y otras tantas diferencias sometidas o subyugadas en esta sociedad capitalista, heterosexual y androcéntrica. Además, la CFL por años fue la articulación que convocó las masivas marchas del 25 de julio por el “Aborto Libre” que se realizaron en muchas regiones del país.
Desde ese hito, han pasado 8 años en los cuales la Marcha Mundial de las Mujeres Chile ha participado activamente en la CFL, manifestándose sobre aborto libre, por la descolonización de los cuerpos-territorios y por el derecho a decidir de manera autónoma.
Este año, las organizaciones parte de la CFL, acordaron cambiar la fecha de la gran marcha, para realizar una serie de acciones entre el 25 y 30 de julio, y así conmemorar cada 25 de julio el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, reafirmando el compromiso del feminismo(s) con la lucha antirracista.
En la semana de agitación por el Aborto Libre y Antirracista, la Marcha Mundial de las Mujeres Chile, pone a disposición parte de su trayectoria política en la lucha por el Derecho a Decidir, mediante la publicación de la Antología que recopila diversos años de edición de la Revista Ceres: Creando Feminismos. Esta selección de artículos, que relatan trayectorias políticas y sociales en torno al aborto, reúnen textos publicados entre los años 2013 y 2019, periodo de vasto debate y acciones para descolonizar el cuerpo de las mujeres.

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