miércoles, 1 de mayo de 2013

¡Somos Feministas!


Desde hace varios años decidimos pararnos, erguidas y orgullosas y decir bien fuerte: ¡Somos Feministas!



Y decidimos, bastante convencidas, ponernos nuestros lentes y comenzar a mirar el mundo desde una nueva perspectiva.

Claramente todo cambió. La lucha por descentrarse y des-enmarcarse del Patriarcado y de la Opresión del sistema económico, inevitablemente cambia no solo la óptica, sino la vida misma, las bases, el ADN, incluida la categoría “Mujer”.

En esa época todas ya nos definíamos como Anticapitalistas. Simplemente porque No concebimos pasivamente este mundo desigual, donde solo sobrevive el más fuerte, concentrando la riqueza en las elites de siempre, mientras los pobres somos cada vez más pobres.

No aceptamos un sistema social que naturaliza la desigualdad de manera tan desvergonzada, que mercantiliza todos los espacios de la vida y que tiene el descaro de exigirnos día a día que vivamos para trabajar, alimentando las costillas de otros, el per-cápita de otros, para después terminar conformándonos con endeudamiento.

No aceptamos esta Democracia falsa y corrupta que demoniza la participación popular y ataca toda forma de política a punta de militarización, criminalización y amenazas cobardes.

Aborrecemos firmemente la injusticia y el descarado teatro barato de quienes nos quieren hacer creer a toda costa que somos Clase Media.

Y jamás creíamos que se podía gestar un Desarrollo económico a costa de la depredación de nuestra tierra y sus riquezas naturales.

Y en ese tránsito sin retorno de incredulidad y sospecha permanente de pronto nos encontramos, nos miramos y nos reconocimos como Compañeras. Todas sedientas de hacer, Todas con hambre de justicia, Todas con manos y brazos firmes para nadar contra la corriente y canalizar nuestra rabia en construcción.

En ese andar, fuimos sintiendo que la lucha contra el capital no era suficiente, porque nuestra opresión no era solo de Clase, sino de Genero. La lucha no es solo contra el modelo económico en sí, sino también contra las relaciones de poder hegemónicas que este engendra.

Destruir el Capitalismo No basta para abolir definitivamente la opresión y las desigualdades.

El fin del Capitalismo o su “crisis”, no implica el fin de la apropiación de unos sobre otros o unos sobre otras, no implica el fin de la violencia masiva y sistémica contra las mujeres, no implica necesariamente libertad de decidir sobre nuestros cuerpos y no implica liberarnos del esquema hegemónico y moralista de ser “Mujer” u “Hombre” y su corolario: Los roles de géneros y esa diada carcelaria de las relaciones de poder: las mujeres a la casa-los hombres a la calle, las mujeres sensibles-los hombres “no lloran”, las mujeres madres-los hombres proveedores, las mujeres putas-los hombres lachos, las amachadas-los maricones y así, un mundo de esferas separadas, donde de manera subrepticia y tajante se nos encasilla, se nos encuadra y se nos oprime.

Entonces, frente a todo lo que nos molesta y no nos deja respirar tranquilas, de pronto dijimos: Nosotras somos Anticapitalistas, somos Antipatriarcales, somos Anti sistema héteronormativo… entonces, Nosotras somos Feministas.

Y en un principio recibimos esas miradas de reojo y esos cuchicheos mal traídos con que son recibidas todas las disidencias. No es fácil ser una o un Rebelde en este mundo. Y comenzaron las malas lenguas a decir que éramos anti-hombres, que éramos resentidas, que nuestras luchas eran burguesas, que no éramos femeninas, que éramos muy sueltas… a veces incluso nos confundimos!

Pero poco a poco fuimos comprendiendo que ser Feministas no es solo plantearse una lucha de género o un género en particular. Ser Feministas es luchar contra todo lo que consideremos injusto. Es una propuesta política rupturista de un sistema económico, social y cultural que solo genera desigualdades.

Nuestros Feminismos constituyen una lucha emancipadora que no solo busca una liberación de clase sino de toda forma de dominación y opresión.

Y en esa ansia decidimos empuñar nuestra mejor arma a la mano: El lápiz y convertirnos en divulgadoras de la idea.

Decidimos agrietar el manto ideológico que tiende el sistema dominante constituyendo pensamiento crítico, contra-hegemónico, ancladas en la legitimidad que nos da vivir en este mundo y conocer sus farsas. Y a la vez conocer vías de emancipación y resistencia.

Se constituye así nuestro lápiz como arma.

La divulgación de nuestra idea como táctica para inquirir conciencias y pensamientos

Y de ahí generar nuestra estrategia: la Disidencia.

Claudia Jeria
Discurso presentado para la ceremonia de lanzamiento de la revista CERES, septiembre 2012. 
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